jueves, 8 de mayo de 2014

Apunte sobre la construcción del Colegio Público “Comte d’Aranda” (l’Alcora)

Vista del colegio sin terminar

Era la mañana del domingo 3 de Octubre de 1954, en el parte sur del patio de la las nueva escuelas se encontraban formados los chicos que iban a comenzar el nuevo curso escolar, la parte norte estaba reservado las niñas, pues aunque ambos sexos iban a cursar sus primeras enseñanzas en el mismo centro, la separación entre los mismos era exageradamente estricta. En el centro entre los dos grupos estaban  las autoridades con el Sr. Gobernador al frente, tras los discurso pertinentes,  el  cura párroco iba a proceder a la bendición y inauguración del colegio, firmes en el centro del patio esperaban la señal para cantar los cantos “patrióticos” de rigor  levantar el brazo al canto del “Cara al Sol” y gritar los preceptivos vivas, a José Antonio, Franco y España. El nombre del centro sería el de “Francisco Franco “.


Calvario y colegio sin terminar
A pesar de las limitaciones de toda clase en que se vivía por aquel entonces, para los alumnos mayores era un día de ilusión, por fin estudiarían en la nueva  escuela, en aquella que estaban acostumbrados a ver como un esqueleto de piedra en el cual se podían imaginar cómo serian las aulas, aquella que se habían empezado a construir antes de la guerra y que el nuevo régimen por falta de recursos y ganas había tardado en terminar casi veinte años. Atrás quedaban las incomodidades y peligros sufridos en el antiguo edificio del convento de San Francisco, donde hasta entonces se había impartido las clase.

Según era de general conocimiento en  el pueblo (no dispongo de documentación para verificarlo), el colegio se empezó a construir en 1936, durante el breve periodo en que l’Alcora, estuvo bajo el dominio de las bandas anarquistas, que con sus exaltadas ideas, y sus violentos métodos, aterrorizaron a gran parte  de la población, con su afán implantar un orden nuevo (cosa común en ambos bandos), pretendiendo hacer tabla rasa del pasado, extremando su rigor a todo lo que se relacionaba con la Iglesia.

Calvario de l'Alcora sobre 1920
Así dentro de su ideario de promoción de las clases proletarias y su educación, planearon el construir un centro escolar en un descampado junto al calvario, esta idea en principio loable, tuvo su carga ideológica, lo normal hubiera sido el conseguir piedra nueva en los alrededores, cosa nada dificultosa teniendo en cuenta donde está ubicado el colegio, pero se opto por destruir los peirones de las cruces del calvario y con su piedra construir la escuela, es de suponer que lo que pretendían era  la sustitución de un símbolo, para ellos culpable del obscurantismo, por la escuela, símbolo del conocimiento. Esta parece que fue la razón por la que se destruyeron las cruces del calvario con sus magnificas placas de cerámica del siglo XVIII. Las ideologías sectarias  siembre llevan a la barbarie.

Tras la entrada de las tropas nacionales en la población, el 14 de Junio de 1938, los  nuevos exaltados procedentes de la ideología triunfante, se plantearon la reconstrucción del calvario, como era lógico desde su pensamiento, para ello empezaron a destruir lo que  había  construido del colegio para con las antiguas piedras volver a construir los periones de las  cruces.

En l’Alcora, al detenerse el avance nacional en la sierra Espadán se ubico el cuartel general del Ejército Nacional, al mando del  cual figuraba el general García Valiño. Al parecer alguien informó al general, de la acción que se estaba realizando en el colegio, personándose con su guardia e impidiendo que siguiese la destrucción.

Vista panorámica de l'Alcora a finales de la década de 1950
al fondo se puede observar el colegio.
Ante la imposibilidad de destruir el colegio, la nueva opción fue la de construir el calvario con piedras de cantera nueva, aunque según se contaba, una familia de canteros muy popular en el pueblo fue obligada a aportar las piedras necesarias, como expiación  por su pertenencia al bando republicano.

En lo que respeta al colegio no fue hasta el año 1951, según consta en la documentación catastral, cuando se reanudó su construcción, la cual no debió estar exenta de problemas pues, con fecha 30-4-1953 el Ayuntamiento nombra una comisión asesorada por D. Eliseo Cabrera, para que inspeccionará las obras ante las manifestaciones por parte de algún concejal de que estas no reunían las condiciones adecuadas para el uso al que estaban destinadas, (no existe ningún informe posterior sobre este punto). Las obras se terminaron a principio de 1954,  el 21 de junio de 1954 el Ayuntamiento acuerda el hacerse cargo de la reparación del mobiliario del colegio viejo y hacer su traslado al nuevo, que fue inaugurado, tal como se indica arriba, con fecha 3 de Octubre de 1954.

A la muerte de Franco y tras la transición democrática el Ayuntamiento opto por cambiar el nombre del colegio, nominándolo “Comte d’Aranda”, un nombre muy acertado sobre todo si tenemos en cuenta la figura del Conde un hombre avanzado a su tiempo, con una gran cultura y con un gran respeto a las nuevas ideas imperantes en aquel final del siglo XVIII, aunque no estuviese de acuerdo con ellas.

Nota: Este artículo en lo que se refiere a los hecho ocurridos durante la guerra, esté basado en relatos transmitidos oralmente, las personas cuando me los contaron ya eran mayores, de esto hace ya más de cuarenta años, por lo que solo tiene el valor del recuerdo de unos relatos. Si alguien se siente aludido no tengo ningún inconveniente en rectificar  la historia siempre que se aporte documentación.


L’Alcora 9 de Mayo 2014

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